Avistamiento de ballenas en Bahía Málaga

En la costa Pacífica Colombiana hay un lugar privilegiado, que ha sido escogido por las ballenas jorobadas como su sitio preferido para reproducirse. Esto y su gran biodiversidad convierten a Bahía Málaga en un sitio turístico imperdible.

El Parque Nacional Uramba Bahía Málaga cuenta con una gran área protegida ubicada en el municipio de Buenaventura, Valle del Cauca. Este espacio se caracteriza por su gran biodiversidad y por contar con la bahía más importante para la reproducción de las ballenas jorobadas, lo que convierte a Bahía Málaga en lugar de investigaciones científicas (en el cual han descubierto nuevas especies) y en destino ecoturístico que no pueden dejar de visitar.

Los planes que se consiguen en Internet, varían de acuerdo al número de días que se desee permanecer en el parque y el número de actividades, aunque todas las empresas coinciden en algo: el avistamiento de ballenas, sin duda alguna, es el principal atractivo de este paseo.

En nuestro caso contratamos un plan de tres días y dos noches con la empresa Colombia Oculta, por el cual pagamos 551.000 COP (También les contaremos cómo podría armar su paseo sin contratar un plan).

Iniciamos nuestra aventura llegando al puerto de Buenaventura, municipio al que es muy fácil arribar desde cualquier sitio en carro particular, o desde Cali pues el transporte es constante. Ya en el puerto abordamos una lancha (si no contrataron  plan turístico, pueden pagar el servicio de transporte ida y regreso por 60.000 COP) que nos llevó hasta Juanchaco y Ladrilleros (dos de las cinco comunidades que viven en Bahía Málaga). En esta ruta se pasa por el “paso del tigre”, famoso por la formación de grandes olas, que muy seguramente harán saltar a la lancha, lo que para algunos puede ser divertido, para otros no tanto, pero viene en el paquete del paseo, así que, si son de las personas que se marean ¡prepárense!. El viaje hasta Ladrilleros dura aproximadamente una hora, en la que disfrutarán de la belleza de nuestro magno Pacífico.

En Ladrilleros nos embarcamos en otra lancha que nos llevaría a ver de cerca a las ballenas (si su principal objetivo es este, tenga en cuenta que solo se ven en la época de julio a octubre); para no asustarlas, las lanchas deben ir casi con el motor apagado, lo que hace que se sienta el oleaje a la perfección.

El avistamiento es una actividad de paciencia y algo de suerte: lo más común es ver a los ballenatos y de vez en cuando el lomo de las madres, pero si son afortunados, podrán emocionarse con el juego de los ballenatos cerca de sus madres, con un coletazo o un salto de las más grandes.

En Ladrilleros se consigue una amplia variedad de hoteles, lo mejor es que reserven con anterioridad a su visita. En nuestro caso, el plan incluía una noche en este lugar, el hotel no era el más cómodo, pero nos ofrecía una gran vista al océano desde un barranco, ¡se podrán imaginar los atardeceres desde este punto!.  La comida es muy buena y el desplazamiento por el sector puede hacerse a pie o en tractores que remolcan vagones, cualquiera de las dos formas encierran su encanto.

Al siguiente día llegamos temprano a las playa de Ladrilleros, teníamos dos opciones para el día, montar en kayak o embarcarnos nuevamente al encuentro de ballenas. Y por supuesto! elegimos intentar nuevamente un avistamiento, que esta vez fue mas exitoso… ya que pudimos ver saltar a un ballenato, un gran coletazo de una ballena y una de estas nadó tan cerca de la lancha, que casi que se podía tocar… es realmente indescriptible.

Ver tan cerca a estos grandes animales (un ballenato puede ser del tamaño de la lancha) en su habitad natural es una experiencia única.

Ese mismo día fuimos a la cascada de la Serpie, también navegamos en medio del manglar “arrastradero sardinera” para llegar hasta el destino de nuestra segunda noche: La Barra. Navegar por el manglar es cautivador por la belleza de la naturaleza metro a metro. Y las playas de La Barra y sus atardeceres son dignos de postales.

En La Barra nos alojamos en la casa de un pescador, a diferencia de Ladrilleros en este lugar no hay hoteles, así que las comodidades pueden ser pocas. En nuestro caso por ejemplo, el baño quedaba fuera de la casa en medio del manglar y la ducha carecía de paredes (no pidan fotos), entonces, si salen en la noche al baño, es normal que se encuentren con animalitos, como sapos en su camino. Después de vivir esto y contárselos, definitivamente les recomendamos quedarse en La Barra, porque la noche guarda lo mejor: después de un gran atardecer, podrán sumergirse en un océano pero esta vez de estrellas en el cielo y algo más… acompañados de una pequeña muestra del folclor de la cultura pacífica colombiana.

Al tercer día regresamos a Ladrilleros caminando por la playa, en donde tuvimos la oportunidad de montar en kayak, actividad que debe hacerse con precaución, ya que en algunos sectores se forman pequeñas olas, que se dirigen a gran velocidad a la orilla, es muy divertido, pero deben estar preparados para que las olas los revuelquen un poco (o tal vez mucho).

Como recomendaciones finales: estarán en una zona en la que necesitan repelente, bloqueador, siempre cargar agua, ropa cómoda y de fácil secado, no tendrán red celular en algunos sectores y para tener en cuenta, El Pacífico encantador puede ser peligroso si no lo respetan lo suficiente.

Esta es la ruta que les presentamos para que conozcan Bahía Málaga y sus visitantes gigantes. Si ya conocen el sitio, pueden compartir su experiencia o fotos en los comentarios. Si piensan viajar a este lugar no duden en dejar sus preguntas.

Esperamos que su ruta sea mejor que la nuestra. Hasta una próxima.